Las villas, aldeas y castillos de la Tierra no están poblados por figuras fijas: los vecinos van y vienen entre su casa, su oficio, el pozo, la plaza, la iglesia y la taberna según la hora del día y el tiempo que hace.
Cómo aprendes quién es cada uno
- Los vecinos de a pie no llevan el nombre sobre la cabeza cuando te cruzas con ellos por primera vez.
- Los guardias, los vigías y el pregonero solo muestran su oficio («Guardia», «Vigía», «Pregonero») hasta que tratas con ellos.
- Cuando saludas a un vecino, te presentas o hablas con él desde su menú de interacción, se para un momento, se gira para mirarte y desde entonces recuerdas su nombre propio.
- En lo alto de la pantalla, la brújula señala los artesanos y encargados cercanos de la villa para orientarte por los talleres sin llenar la calle de carteles.
El día en la villa
- Por el día: cada vecino acude a su labor, al pozo o al mercado, y los guardias hacen su ronda o se relevan en el cuerpo de guardia sin dejar la puerta sola.
- Las campanas y la misa: las campanas tocan a sus horas y llaman a misa (también dentro de la iglesia de Sotodal); los vecinos entran, se sientan en los bancos y escuchan el oficio del párroco.
- El pregonero: cuando hay bandos del concejo vigentes, el pregonero va a la plaza, espera a tener gente cerca, llama a los vecinos de viva voz y lee el pregón.
- Con lluvia o de noche: si descarga un chaparrón, los vecinos buscan techo bajo los soportales, en la taberna o en su casa; al anochecer encienden luces, cenan en la posada o se recogen a dormir.
