En la Castilla de 1407 casi todo el mundo vivía de la tierra. En Argentaria un personaje puede ser labrador, pastor, ganadero o pescador y ganarse la vida con ello sin empuñar nunca una espada.
La regla de siempre: lo básico es fácil y lo bueno lleva tiempo. Un huerto da de comer a cualquiera; una buena cosecha, un corral sano, un caballo criado en casa o un vino añejo piden cuidados diarios, riesgo y semanas de trabajo. Nada se gana por estar conectado.
La tierra, en días reales
- La tierra se pide al concejo como cualquier otra finca: una parcela para labrar. Quien no tiene parcela puede plantar un huerto en su casa, más pequeño y solo de hortalizas y hierbas.
- Todo va en días reales: lo sembrado crece aunque no entres, y lo descuidado se resiente aunque no estés. Una ausencia comunicada no detiene esos plazos.
- Se trabaja a mano, desde la propia tierra: arar con la azada (o con una yunta de bueyes), sembrar, regar con un cubo lleno en el pozo o el río (la lluvia riega sola), escardar, abonar con estiércol y cubrir los bancales cuando viene helada.
- Bien cuidada, la cosecha sale buena; descuidada, corriente o mala; abandonada, se seca, y lo maduro que nadie recoge se pudre.
- La tierra tiene fuerza, que gasta cada cosecha: el barbecho, la rotación y el estiércol la recuperan. Cada cosecha deja algo de semilla, y sin espantapájaros los pájaros se comen parte.
- Junto a cada bancal, un pequeño panel dice cómo va: lo que crece, si está regado y escardado, el cielo y las horas que le quedan antes de secarse.
- Una cosecha grande sale en sacos, que se llevan a cuestas o en el carro al molino o al granero. Un saco dejado en el suelo lo puede coger cualquiera.
El corral
- En la parcela se levanta un corral; el de casa es pequeño, para gallinas y cerdo.
- El ganado se compra al ganadero de la villa y lleva tu hierro. Necesita pienso cada día en el comedero o pastar en la dehesa; si pasa días sin comer, enferma y muere.
- Da leche, huevos, lana y estiércol, y con la matanza, carne, piel, manteca y tripas. Con un macho y una hembra bien alimentados hay crías.
- Las reses se llevan del ronzal. Las enfermas las cura el albéitar, un oficio que se aprende curando.
- En la parcela caben también colmenas y un palomar.
Costumbres del campo
Costumbres que existían en el campo castellano de la época: la ayuda en la siega, el rebusco para quien no tiene tierra, las fiestas de la cosecha, la derrota de mieses (los rastrojos como pasto común tras la siega), el corral de prendas para la res ajena que pisa un sembrado, los turnos de riego en las acequias, jornaleros y aparceros, y el diezmo con las tercias de la Corona.
Lo que acecha
- Plagas, heladas y ratones, que el pregonero anuncia; contra las dos primeras hay unas horas para reaccionar.
- Los lobos, cerca de las loberas, y la enfermedad de las reses. Un perro guarda el corral.
- El fuego en la mies madura, que salta de un bancal a otro.
- Los ladrones: una cosecha o una res ajena solo se pueden robar con su dueño conectado, nunca a quien no está. Lo que alguien hace en tu tierra sin derecho deja rastro y desde el mojón se puede pleitear, pero no dice quién fue: eso se averigua en el rol, con testigos, como el resto de la justicia.
Del campo al molino y a la bodega
- Cada villa tiene sus obradores del concejo: el molino, el lagar, el colmenar, el telar y la tenería. Se paga con la maquila, una parte de lo que sale, para el arca. La calidad de la cosecha pasa a lo que se hace con ella.
- En la bodega, lo que se guarda en una barrica mejora con los días reales (el vino, el queso, el cerdo en salazón), con riesgo de echarse a perder en cada paso.
Vender lo cosechado
- El día de feria, el puesto de la huerta, la feria de ganado, los concursos de la cosecha y del ganado y, algunos días, un mercader forastero. Lo que se vende en la feria no paga alcabala.
- Fuera de la feria, el abasto de la carne compra las reses cebadas, y el concejo encarga llevar reses de una villa a otra.
- Si una jurisdicción pierde muchas cosechas, es un año malo y el grano sube en su mercado. En el portal, el Libro de la cosecha guarda lo que has sembrado y cosechado.
El río
- Para pescar hace falta una caña y estar en unas aguas con peces. Cuando pica, hay que tirar a tiempo.
- La nasa se cala en el fondo y se levanta al cabo de unas horas. Levantar una nasa ajena es un robo.
- Cada personaje tiene un tope de pesca al día, y los peces de cada agua se gastan y tardan en reponerse.
El monte
- En el mundo solo hay los animales que pone el servidor, y viven en cotos de caza. El lobo y el perro salvaje atacan; el jabalí y el toro se revuelven si se les hiere; el ciervo, el corzo y la liebre huyen.
- Muertos, se despiezan a la manera del juego. Lo cazado no vuelve enseguida: cada especie tarda en reponerse, también con el servidor parado.
Los caballos, su cría y su cuidado, y los carros con los que se lleva todo esto, están en Caballos y carros.
